Fundamentos de Manejo Moderno de Áreas Protegidas
Tarea 1.1 – Ensayo
Profesor: Gustavo Induni
La Administración de Parques Nacionales y su evolución
Silvina Fabri
Desde la
creación de la primer área protegida en América, el Parque Nacional
Yellowstone, en los Estados Unidos, el concepto de área protegida ha tenido una
evolución significativa.
Argentina fue
el primer país latinoamericano en iniciar el proceso de creación de éstas áreas.
Esto se origina allá por el año 1903, cuando el doctor Francisco P. Moreno dona
7.500 hectáreas de tierra de su propiedad al Estado Nacional. Estas tierras se
convirtieron en el primer Parque Nacional del Sud, que en el año 1922 pasó a
llamarse Parque Nacional Nahuel Huapi con una extensión mucho mayor (785.000
ha.) . En el decreto de creación se establecía la prohibición de la tala de
árboles, la matanza de animales silvestres, la alteración de los cursos de agua
y todo acto que pudiera afectar a la naturaleza de la región.
También para
la primera década del siglo XX, arquitecto y paisajista Carlos Thays, destaca
la necesidad de que el gobierno reserve algunas hectáreas de las inmediaciones
de las cataratas del Iguazú, ubicado el norte del país, para un parque nacional, debido que en ese
momento eran tierras privadas.
Ya en el año
1934, se crea la Dirección de Parques Nacionales (actualmente Administración) y
en su ley de creación se establece que
“se podrá declarar parques o reservas nacionales aquellas porciones del
territorio Nacional que por su extraordinaria belleza, o en razón de algún
interés científico determinado, sean dignas de ser conservadas para uso y goce
de la población de la república. De esta manera Argentina, comienza a
seleccionar y establecer que los
paisajes naturales grandiosos serían protegidos. Así, la política de los Parques Nacionales
motivaba la creación de áreas de gran belleza escénica al cuidado del estado
nacional; reafirmaba la soberanía de las
tierras en zonas fronterizas y desarrollaba regionalmente las áreas
periféricas por medio del impulso de la actividad turística. Se crearon muchas de las áreas protegidas en
el sur del país como los PPNN Los Alerces, Los Glaciares, Lanín, Perito Moreno. Debido a este
impulso, se realizaron fuertes inversiones en estructura vial, de
transporte y hotelera en estas regiones.
La Dirección de Parques Nacionales, fue pionera en incursionar por esas tierras,
implementando el desarrollo turístico y trabajando como oficina de
colonización, fundando escuelas e iglesias y proporcionando otros servicios públicos
elementales.
En la década
del 40, la óptica de la conservación de las áreas protegidas cambio de rumbo,
comenzaron las incursiones naturalistas dando prioridad así, a los estudios de vegetación y de ambientes
olvidados y a descubrir y proteger los
diferentes biomas que componen el patrimonio del país.
En 1967,
se crea la Escuela de Guardaparques
generando la única escuela formal en lationamérica.
Aunque el uso
turístico había sido firmemente impulsado desde la Dirección de Parques
Nacionales, se desarrollaban otros tipos de aprovechamiento de los recursos
especialmente en las áreas protegidas de la cordillera austral. Este uso
consistía en explotaciones forestales y ganaderas mediante concesiones en
bosques estatales y asentamientos precarios de ocupantes fiscales, todas estas
eran actividades heredadas desde antes de la creación de los parques. Algunas
de estas actividades se continuaron en el tiempo con un mayor control de las
concesiones y tratando de mejorarlas.
El uso
turístico sigue siendo el único aceptado por la ley en ciertas categorías de
áreas protegidas de uso restringido, como parques y monumentos naturales, pero
se busca que la infraestructura de los servicios asociadas se instales fuera de
ellas, generalmente en las áreas de reserva nacional.
La historia
continua con visiones cada vez más amplias de lo que significa conservar
ambientes y se trabaja en definir corredores biológicos, áreas de amortiguación
y desarrollo sustentable del entorno.
Al margen de
la administración federal, muchos recursos naturales, culturales y recreativos
fueron protegidos y puestos en valor por iniciativa de las provincias
autónomas. Tal es el caso de Misiones, Mendoza, Chubut, Entre Ríos, Corrientes,
que han creado numerosas áreas
protegidas y su respectiva legislación marco con programas de manejo
estratégicamente desarrollados. De igual forma diversas entidades públicas y
privadas han implementado mecanismos para aportar a la conservación de nuevas
áreas.
A lo largo de
más de 100 años de camino, el concepto de área protegida se ha ido
enriqueciendo con la experiencia del manejo y con los avances científicos y tecnológicos.
Entre los puntos más significativos de esta progresión cabe mencionar:
-
Se ha cambiado el concepto de área protegida pensada
inicialmente como áreas trascendentes por su alto valor escénico para
reconocerlas como la principal herramienta para la conservación de la
biodiversidad en todos sus aspectos.
-
Se ha sustituido la noción de intangibilidad de las
áreas protegidas por una concepción más dinámica y diversificada de la
conservación in situ. Consecuentemente se cuenta con un espectro de categorías
de manejo.
-
Se ha comprendido que las áreas protegidas no son
islas y que su permanencia está integrada al desarrollo regional. El destino de
las áreas vecinas influirá positiva o negativamente en el futuro de las áreas
protegidas y viceversa.
-
Se ha ampliado el concepto de beneficios derivados
de las áreas protegidas, antes circunscriptos a la recreación, la
contemplación, la investigación científica, para incluir los usos sustentables
de los recursos silvestres, los bienes y servicios que proveen y un espectro
más amplio de funciones ecológicas.
-
Se han ordenado las actividades dentro de las áreas
protegidas y se han evaluado algunos impactos ambientales, sociales, culturales
y económicos de la presencia de visitantes utilizando metodologías adecuadas.
-
Se han creado y se siguen perfeccionado metodologías
que permitan valorar económicamente los beneficios de las áreas protegidas a
niveles local, regional, nacional y mundial.
-
Se ha tomado noción de que la conservación de la
biodiversidad de las áreas protegidas tiene sentido y es eficaz si se aplican
estrategias para el manejo sustentable de la biodiversidad que existe fuera de
ellas.
-
Se ha comprobado que en muchas oportunidades se
necesita un manejo activo de los recursos naturales con técnicas de
restauración ambiental para lograr la conservación de la biodiversidad dentro
de las áreas protegidas.
-
Se ha comprendido que la eficiencia del manejo de
las áreas protegidas no solo depende la de eficiencia interna sino de cómo la
administración se relaciona con las políticas de desarrollo provincial y
nacional.
-
Se ha reconocido que las comunidades locales no son
un impedimento para la conservación sino que son actores trascendentales para
que las gestiones de conservación sean exitosas y que pueden resultar los
principales beneficiarios de esas políticas de conservación.
No podemos
negar que en general, el aprendizaje de estos 100 años ha sido sumamente significativo, pero no obstante, en la APN seguimos
teniendo problemas que resultan en encrucijadas de difícil solución. Aún
tenemos insuficiente identificación y manejo de los recursos naturales y
socio-culturales de las ecoregiones del país. Generamos daños imprevistos
causados por toma de decisiones erradas. Todavía no encontramos la manera de manejar
eficientemente el incremento desmedido de la visitación en algunas áreas. Concebimos
insuficientes actividades de educación y difusión acerca de los valores del
patrimonio natural y cultural de las áreas. Existe una mirada de la conservación sin la intervención
de la acción humana, desestimándose la intervención en áreas protegidas, y la
interacción entre el organismo y las comunidades locales; en tanto hay otra
mirada en la que se considera que hay que incorporar a los pobladores locales
para conservar la biodiversidad.
En fin, la brecha entre las premisas teóricas de las
convenciones y reuniones internacionales, en relación a la conservación de la
biodiversidad y las áreas protegidas aún distan en mayor o menor medida de las
capacidades reales de organización y gestión eficiente de las áreas.
Como en gran
parte de latinoamérica, los recursos naturales del país siguen siendo cada vez
mas exprimidos. Las urgencias del estado en términos de producción-ganancias ponen
en constante jaque las áreas protegidas y sus objetivos de conservación.
Sabemos
que las intensiones son excelentes pero necesitamos
asumir mayor compromiso y capacidad de trabajo para asegurar que esas áreas
protegidas sigan siendo la fuente de riquezas de un país y lograr internalizar
en la conciencia de todos los ciudadanos que asegurar su conservación es
asegurar el futuro del mismo.